7.8.13

Las ancianas meditan a su manera

Del libro “Las brujas no se quejan” de Jean Shinoda Bolen.

“Muchísimo antes de que los gurus llegaran a Estados Unidos con los mantras y la meditación, las mujeres que se preparaban para ser ancianas, así como las mismas ancianas, encontraban el momento y el modo para meditar. Llamémosle "lavar los platos y mirar por la ventana", "doblar la ropa y pensar", "soñar despierta" o "no hacer nada".

A lo mejor empezó como aquel ratito en que una se tomaba una taza de café o té en silencio antes de que la casa despertara y comenzara el alboroto que sólo se daba por concluido cuando lográbamos que todos salieran por la puerta. Puede que fuera lo que hacíamos al pasear, o incluso lo que nos sucedía atrapadas en ese atasco diario. En ese momento nos venía a la mente una idea, o veíamos en todo su esplendor algo bonito, o bien recordábamos un sueño o una conversación. Era una especie de reunión interna cuáquera de duración indefinida en la cual el silencio invitaba a rememorar pensamientos, imágenes y sentimientos en un lugar más espacioso, situado en la mente o el corazón, observarlos, cuestionarlos o valorarlos por encima.

Las mujeres que se preocupan sin cesar no meditan en absoluto. Insistir en mantener conversaciones del tipo "ella me ha dicho o él me ha dicho" o albergar pensamientos catastrofistas no es meditar. La meditación no es preocuparse o rememorar dolores y resentimientos pasados, ni siquiera confeccionar listas de propósitos. El foco de atención, en tales casos, es interior, aunque no existe espacio abierto alguno donde albergar pensamientos y asociaciones mentales, y tampoco para que resurjan sentimientos e imágenes que podamos observar sin sentirnos vinculadas a las preocupaciones, la culpa o la rabia.



En la actualidad se enseña la introspección, pero muchas mujeres la llevan a cabo de un modo natural. Si te gusta disfrutar de tu propia compañía, valoras el tiempo que pasas sola y descubres, a medida que envejeces, que pareces haberte vuelto más introvertida, es muy probable que hayas estado practicando tu propia forma de meditación.”


Imagen: “Interior con mujer campesina tejiendo” de Vincent Van Gogh, 1885.