14.8.13

Elegir el camino con el corazón

Del libro “Las brujas no se quejan” de Jean Shinoda Bolen.





“Las ancianas saben que se encuentran en una encrucijada y saben igualmente que la decisión que tomen les costará sacrificar alguna de las distintas alternativas. Elegir un camino significa abandonar el otro. Cada decisión fundamental posee sus propias y concretas características: lo concreto difiere, pero lo esencial permanece igual. Hemos de conocernos a nosotras mismas y saber en todo momento qué es lo que nos importa con el fin de elegir sabiamente.

Seguir un camino trazado con coraje, mantenernos despiertas y estar satisfechas son conceptos relacionados entre sí. He utilizado las enseñanzas que don Juan imparte a su aprendiz Carlos Castañeda desde que las leí, allá por los años sesenta. Mi versión es la siguiente: Existen muchos caminos entre los que elegir, pero ni uno solo lleva a ninguna parte. No obstante, debemos escoger con muchísimo cuidado qué sendero tomar. Si elegimos uno con el corazón, quizá sea difícil, pero imperará la alegría y, mientras viajemos, maduraremos y llegaremos a identificarnos con él. Si escogemos un camino por miedo, en cambio, la angustia será nuestra compañera de viaje, y nada importará el poder, el prestigio y las posesiones que consigamos, porque todo eso nos hará sentirnos limitados. (…)

Ser humano supone una experiencia corporal y anímica, única para cada persona. Desde el punto de vista físico no hay nadie igual a otro. Cada uno de nosotros posee su propia historia, que es única, y la realización de esta historia entrará en relación directa con el hecho de si hemos elegido el sendero con el corazón. Venimos al mundo con una personalidad determinada: nuestra manera de ser innata se advierte ya en la infancia.

Las aficiones las vamos desvelando a lo largo del camino como reacción frente a lo que nos encontramos. ¿Con qué recursos hemos llegado al mundo? ¿Qué es lo que encontramos fascinante? ¿Qué nos proporciona alegría? ¿Qué es eso que sabemos que nos importa profundamente? Si somos seres espirituales que seguimos un camino humano, las respuestas a las preguntas que conforman el viaje no proceden del exterior, ya que la sabiduría se encuentra en nuestro interior.

La senda exterior que tomamos es el conocimiento público, pero el camino del corazón es interior. Los dos se unen, sin embargo, cuando la persona que somos y que dejamos ver en el mundo coincide con quien somos en lo más profundo de nuestro ser. A medida que nos volvemos más sabias, somos más conscientes de que las encrucijadas importantes del camino, en general, no se basan en elecciones que aparecerán recogidas en los anales públicos; son decisiones y luchas que tienen más que ver con haber elegido el amor o el miedo, la rabia o el perdón, el orgullo o la humildad. Son elecciones que modelan el alma.”