9.12.13

Intuiciones y semillas



Del libro “Mensaje urgente a las mujeres” de Shean Shinoda Bolen.

“La percepción directa intuitiva ocurre de muchas maneras, incluida la de una voz interior que llega sonora y clara a fin de hacerte saber cuándo una misión te corresponde.

Tal vez sea tu corazón el que decida. Puede que descubras que eres incapaz de alejarte de alguien que necesita algo que tú quieres brindar, o de algo que quieres hacer. En ninguno de los casos sabes siquiera si eres capaz de ello. Cuando es el corazón el que te guía, esa misión lleva tu nombre escrito.

Como un embarazo inesperado, es posible que albergues las semillas de algo que cambiará tu vida y el mundo. Toma la semilla y deposítala dentro de un círculo de mujeres, nútrela con sabiduría, infúndele vigor; poda lo que sea necesario podar y deja que la raíz principal ahonde hasta llegar al  campo de energía de la Madre Tierra, para que se alimente de él y contribuya con pensamiento y acción al campo morfogenético, y luego sácala al mundo para que florezca y dé fruto.

Todas y cada una de las cosas que existen en la naturaleza pertenecen a su grupo particular, con el que comparten semejanzas, al tiempo que cada una es en sí misma única; en ningún caso hay dos ejemplares idénticos. Sin embargo, cada una de ellas florece o fructifica junto con las demás, cuando llega su temporada. Algunas especies pueden permanecer en letargo durante largos períodos  esperando simplemente a que las condiciones sean las propicias; y entonces, esas semillas que no están directamente conectadas unas con otras, empiezan todas a un tiempo a lanzar zarcillos a la superficie. El que no está atento, cuando por fin florecen, tiene la sensación de que han aparecido de la noche a la mañana.

Creo que esto es análogo a lo que sucede en estos momentos. La atención está puesta allá donde está la acción: en las guerras y conflictos, en los centros de poder, en los escándalos y celebridades.

Inadvertido y, no obstante, a ras de tierra, un mensaje empieza a aflorar en nuestras conciencias. Crece con más fuerza en unos lugares que en otros; pero, unidas por un hilo invisible, como la comunicación en Internet, o como la bilocación observada por la física en la que dos partículas relacionadas, y separadas por grandes distancias, se mueven juntas, o como fuentes que se nutren de la misma capa acuífera, las mujeres han empezado a comprender el mensaje: reúne a las mujeres, salva el mundo.”