21.12.15
Solsticio de Verano
Nuestro ciclo femenino es luz y oscuridad.
Cuando el óvulo nace, surge la llama que nos alumbrará mientras nuestro potencial de dar vida esté latente. La llama se va consumiendo, como el óvulo se va muriendo, retornando a la sangre uterina. Finalmente, cuando el útero desprende la sangre menstrual, la llama se ha apagado y entramos en la fase oscura femenina, lo que será en la Tierra el solsticio de invierno.
Hoy, el día mas largo del año en el que el sol mas se muestra, lo honramos y recibimos. Los acompañamos encendiendo nuestra luz, acompañamos a la Tierra que en estos momentos da frutos, con nuestros propios frutos y liberamos el máximo potencial de nuestra energía creativa.
Damos vida a la vida.
BENDICION
“Como el Sol danza su más largo espiral, límpianos. Como la Tierra muestra su abundancia y fertilidad, bendícenos. Como el Útero alcanza su máxima creatividad, acógenos. Que todas las cosas vivan con intención amorosa para cumplir con su verdadero destino.”
24.11.15
Liberar el cuerpo
La primera tarea chamánica consiste en liberar el cuerpo para experimentar el poder de ser.
Es la primera por dos motivos: es por donde debemos empezar y es el fundamento. El cuerpo es la metáfora raigal de nuestra vida y la expresión de nuestra existencia. Es nuestra Biblia, nuestra enciclopedia, la historia de nuestra vida.
Todo lo que nos sucede queda registrado en él y por él es reflejado. El cuerpo sabe; el cuerpo dice. La relación entre el yo y el cuerpo es indivisible, insoslayable, inevitable. En el matrimonio entre carne y espíritu, el divorcio es imposible, si bien esto no significa necesariamente que el matrimonio sea feliz o bien llevado.
Por eso por el cuerpo debe comenzar el camino danzante hacia la plenitud. Sólo cuando lo habitamos realmente podemos comenzar el viaje sanador. Muchos de nosotros no estamos cómodos en nuestros cuerpos ni vivimos plenamente presentes, en forma vibrante, nuestra corporalidad.
Tampoco estamos en contacto con los ritmos básicos de nuestra vida corporal. Vivimos fuera de nosotros mismos, en nuestra cabeza, en nuestros recuerdos, en nuestros anhelos, como terratenientes ausentes de nuestras propiedades. (…)
Ser -existencia, energía, vitalidad- significa que nuestro espíritu llena nuestro cuerpo. Nuestro ser entero está encarnado. Cuando nos miramos en el espejo, ¿qué vemos? ¿una mirada apagada y hueca? ¿un pecho hundido? ¿una sonrisa fingida? Vayamos a miramos. ¿Qué vemos? Si no es un ser brillante que rebosa energía y presencia, quiere decir que nos escamoteamos el don de la vida.
Lo sé por experiencia. Me ha pasado. He visto miles de yoes ausentes, todos los hemos visto, en el subterráneo, en el tránsito de las horas pico, en el supermercado, perfilados contra las luces mortecinas del atardecer. Y todos sabemos que con frecuencia somos una de esas personas.
Del libro "Enseñanzas de una chamán urbana - La curación por el movimiento" de GABRIELLE ROTH.
Es la primera por dos motivos: es por donde debemos empezar y es el fundamento. El cuerpo es la metáfora raigal de nuestra vida y la expresión de nuestra existencia. Es nuestra Biblia, nuestra enciclopedia, la historia de nuestra vida.
Todo lo que nos sucede queda registrado en él y por él es reflejado. El cuerpo sabe; el cuerpo dice. La relación entre el yo y el cuerpo es indivisible, insoslayable, inevitable. En el matrimonio entre carne y espíritu, el divorcio es imposible, si bien esto no significa necesariamente que el matrimonio sea feliz o bien llevado.
Por eso por el cuerpo debe comenzar el camino danzante hacia la plenitud. Sólo cuando lo habitamos realmente podemos comenzar el viaje sanador. Muchos de nosotros no estamos cómodos en nuestros cuerpos ni vivimos plenamente presentes, en forma vibrante, nuestra corporalidad.
Tampoco estamos en contacto con los ritmos básicos de nuestra vida corporal. Vivimos fuera de nosotros mismos, en nuestra cabeza, en nuestros recuerdos, en nuestros anhelos, como terratenientes ausentes de nuestras propiedades. (…)
Ser -existencia, energía, vitalidad- significa que nuestro espíritu llena nuestro cuerpo. Nuestro ser entero está encarnado. Cuando nos miramos en el espejo, ¿qué vemos? ¿una mirada apagada y hueca? ¿un pecho hundido? ¿una sonrisa fingida? Vayamos a miramos. ¿Qué vemos? Si no es un ser brillante que rebosa energía y presencia, quiere decir que nos escamoteamos el don de la vida.
Lo sé por experiencia. Me ha pasado. He visto miles de yoes ausentes, todos los hemos visto, en el subterráneo, en el tránsito de las horas pico, en el supermercado, perfilados contra las luces mortecinas del atardecer. Y todos sabemos que con frecuencia somos una de esas personas.
Del libro "Enseñanzas de una chamán urbana - La curación por el movimiento" de GABRIELLE ROTH.
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